Excusas para empezar dos años tarde

La verdad que como buen expatriado tenía ganas de comenzar un blog desde que llegué a Suecia. Sin embargo, en el camino he conseguido una cantidad infinita de excusas para no hacerlo. Con el peligro de que este post se convirtiese en uno muy muy largo, veamos:

No tengo tiempo: la inmemorial excusa más pajúa y vacía de todos los tiempos. En dos años de estudio donde realmente tenía bastante tiempo libre, no hice un carrizo. Ahora que realmente carezco de él, me senté en el tren, con mi celular a escribir y a desarrollar algún tipo de discapacidad en mis pulgares.

Irrelevancia: mis opiniones obviamente me importan sólo a mi y a un grupo reducido de personas que puedo contar con mi mano. De resto, mi experiencia, vivencia y opiniones, sobre todo de lo que se vive en este lado del mundo, iban a ser irrelevantes. Además que Suecia no ha estado en su lista de destinos de inmigración, ¿verdad? Capaz si hiciera una guía de supervivencia neoyorkina, que seguro existen millones, me despreocuparía del tema. Pero, realmente, si para la gente este blog es irrelevante, también me es irrelevante que les sea irrelevante. Es un buen ejercicio procrastinante y punto.

English, Español, Svenska: ¿A quién le quiero llegar? ¿Por qué? ¿En que idioma? Realmente no me lo he respondido, y no se extrañen que salga algún post en inglés en medio de algún ataque de frustración que quiera quemar. Ahora, jajaja ¿en sueco? Ain’t gonna happen soon.

Arrogancia, oh, dulce arrogancia: mi gran miedo es ser un pelo out of touch. Por allí en el mundo hay grupos de venezolanos bien extraños que viven en dos fantasías: o todo lo venezolano es perfecto (menos los políticos) o todo lo extranjero es perfecto (¡hasta los políticos!). Todo esto contado obviamente desde el: “yo soy la última coca-cola del desierto porque vivo en (inserte ciudad del disque primer mundo)”. Me da mucha pereza ser así y no quiero que nadie sienta que le restriego las bondades del primer mundo o que destruyo una cultura que me es ajena. Lo cierto es que emigrar es una decisión muy personal que cada quien vive en distintos procesos y por distintas razones. No me siento especial por ello, ni que fuese el primero en el mundo en hacerlo.

¿Y de qué voy a hablar? Pues he pasado por hasta recetas de cocina para estudiantes jajaja, hasta blogs netamente políticos. Pero como al final es mejor hacer lo que uno es bueno haciendo (y le encanta hacer): voy a hablar paja opinar. Si algo ha hecho Suecia en mi bien efectivamente es cambiar mi visión sobre muchas cosas. Pero cuando tienes un bagaje cultural latino todo se hace como gris y nada es blanco y negro. Entonces, ¿de que va esto? Perspectivas caribeñas sobre la vida escandinava, y perspectivas escandinavas a la vida latina. Desde los 59 °N, a -18420371373 °C.

Välkommen 🙂

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