Calidad de vida

A veces a uno le provoca una sopa de cebolla

A veces a uno le provoca una sopa de cebolla

 

Probablemente, la razón más lógica para emigrar sea ésta: conseguir una calidad de vida decente para ti y los tuyos. La verdad es que no viví mal en Venezuela. El negocio de mi madre es medianamente próspero y nunca me faltó nada. Pero, cuando crecí y empecé a tomar las riendas de mi vida, me di cuenta que la independencia que mi madre logró, trabajando desde los dieciséis años claro, no la iba a lograr yo, jamás. Realmente mi sueldo fue útil para mis salidas semanales al cine, y unas cuantas hamburguesas en Burger King. Incluso “los tigres” sólo me alcanzaban para algún extra gusto. Pero, nunca pude contribuir realmente con mi casa, más allá de darle los tickets de alimentación a mi madre, o pagar el cable y el Internet.

Cuando llegué a Suecia, tenía mi sueldo de estudiante, por llamarlo de alguna manera. El dinero que me llegaba desde Venezuela mensualmente. Rápidamente aprendí que percibía un poco más que un estudiante sueco, que reciben un préstamo del estado de unas SEK 8000 aproximadamente cada mes del año lectivo. Y allí pasó, tenía suficiente dinero para: 1) Pagar mi vivienda, una habitación de estudiante con baño propio, y cocina compartida. 2) Hacer mercado para todo un mes. 3) Comprarme ropa para el invierno, ropa que obviamente no tenía. 4) Salir de vez en cuando y comprar alcohol, que en Suecia es exageradamente caro. 5) Ahorrar.  Esto cambió mi forma de ver mi vida y de replantearme bien mis objetivos de estar fuera de mi país. ¿Si con el dinero de la remesa estudiantil, básicamente, vivía como un rey, qué tan bien iba a poder vivir con un sueldo de verdad? Y más allá, ¿por qué es imposible vivir así en Venezuela? La respuesta es fácil: nuestra economía es una mentira.

Veamos los siguientes números, el sueldo promedio en 2013 en Venezuela según el INE fue de unos VEF 9000 (tomando en cuenta dos ingresos familiares D:), el sueldo promedio en Estocolmo son de unas SEK 23000 (USD 3170) según esta fuente. VEF 9000 a la tasa de cambio oficial son USD 1430. No pareciera un sueldo tan malo para un país en desarrollo donde normalmente los costos de la comida y los servicios son considerablemente menores que en el “primer mundo”. Obviamente, cualquier premisa que imprima lógica a la economía venezolana es rápidamente desechada. Todos sabemos que el valor de la moneda no es el que el gobierno dice, ni la del extinto CADIVI, ni la de SICAD I, ni la de SICAD II. Muchos bienes y servicios se venden a tasas muy distintas, algunas al paralelo, y otras a no tanto.

Tomemos por ejemplo un bien que es producido en Venezuela, que no tiene directamente una distorsión por el control de cambios, como lo es el kilo de cebolla. Después de una consulta familiar, colocamos el kilo de cebolla alrededor del VEF 100. Oficialmente, son aproximadamente 16 dólares. Sí, la cebolla cuesta 16 dólares americanos. Aquí, cuesta 10 coronas suecas, un poco más de un dólar. Si ganara en Suecia lo mismo que Venezuela (USD 1430) pudiera comprarme 1100 kilos de cebolla en un mes, en Venezuela sólo puedo comprar 90 kilos. Y esto es sólo la cebolla. ¿Cuánto pagaría por un apartamento? Cómo comenté en otro post, vivo con dos compañeros. Mensualmente pago 4700 coronas suecas de renta, ¡casi 650 dólares! pero eso es sólo 15% de mi sueldo, si ganara nueve mil bolívares, ¿qué pudiera costearme? Les invito a buscarme un apartamento aquí.

Lo cierto es que no voy a sentarme a escribir de porque tantas complicaciones económicas, capaz en otra oportunidad, pero lo cierto que muchas personas no entienden esto, y no se dan cuenta de la precariedad de la economía venezolana y como las graves distorsiones macroeconómicas afectan nuestro bolsillo. Arreglar todas estas variables es fundamental para nuestro crecimiento individual, para irnos de casa, comprar una casa y formar una familia. Nada de esto es posible y no existe la voluntad para arreglarlo. En un próximo post hablaré un poco sobre prosperidad y que significa para nosotros los venezolanos.

Hej hej! 😀

La semana de Almedalen

 

Almedalen, Visby

Almedalen, Visby

En este corto post, sólo quiero compartir un poco de la madurez política de Suecia. Esta semana es Almedalsveckan. Una suerte de mega foro político en la isla de Gotland (la isla paradisíaca sueca jajaja) donde todos los partídos, ONGs, y distintos grupos de interés se reunen y discuten el futuro del país. Este año es especialmente importante por ser año electoral. Les dejo un video (en inglés) sobre la historia de la semana de Almedalen.

Ha det så roligt! 😀

 

Buscando Casa: Reality Show

Un apartamento con vista al lago en Hammarby Sjöstad para Harold, por favor.

Un apartamento con vista al lago en Hammarby Sjöstad para Harold, por favor.

 

Definitivamente, el mercado de alquileres en Venezuela es un desastre. Gracias a una fabulosa ley que distorsiona el mercado de una manera anormal y termina desalentando a los propietarios de alquilar las viviendas que han adquirido. Antes de venir a Suecia, pensaba que era mi oportunidad para vivir por mi cuenta, pero definitivamente no iba a ser tan fácil como yo pensaba.

Más regulaciones

Resulta que el mercado de alquileres sueco también está regulado. No hay nadie que diga: “este es el precio de este apartamento”, pero es relativamente fácil ir a un juzgado y reclamar que tu casero está cobrando un precio exagerado por la vivienda en la que habitas. Claro, aquí no hay regulaciones excesivas sobre el preaviso, ni duración del contrato, etc. Ahora, la gran diferencia es que la mayoría de los alquileres son por parte de compañías de bienes raíces, que construyen, y alquilan sus propiedades. Con altas regulaciones, no  hay muchos incentivos de construir, por lo que la oferta no es alta. Ahora, cuando tienes una considerable alta demanda de vivienda, siendo Estocolmo una de las ciudades con mayor crecimiento de Europa, con una oferta baja, ¿cómo decides justamente quien alquila una vivienda? Las compañías deciden a quien alquilarle gracias a una figura maligna llamada: cola.

Colas, colas, colas

Depende del condado, ciudad, etc., hay colas para alquilar apartamentos. Básicamente, acumulas puntos por cada día inscrito en la cola. Cuando hay un apartamento disponible que te interese, aplicas, las personas que tengan más días en la cola tendrán la oportunidad de alquilar. La presión en el sistema es gigante. Entre 5 y 8 años en la cola son necesarios para conseguir un apartamento. Hay zonas de la ciudad, particularmente en las islas de Kungsholmen y Södermalm, donde fácilmente necesitas más de 15 años en la cola para poder conseguir algo.

Köstatistik

La media para el año 2013 fue de entre 5,6 y 8,3 años para conseguir un apartamento

Segunda mano

Lo cierto es que paralelo al mercado de las colas, existen los apartamentos de segunda mano. Esta es la gente que es dueña de sus apartamentos y desean alquilarlos. Sin embargo, no es tan fácil como que te compraste un apartamento extra y has decidido alquilarlo. En Suecia, tú no eres el dueño de tu apartamento, eres dueño del derecho a usarlo por el tiempo que desees y vivir allí. Las asociaciones de vivienda (bostadsrättsföreningen), una figura legal parecida a las juntas de condominio venezolanas pero con mucho más poder, son las verdaderas dueñas de todo el complejo habitacional. Si deseas alquilar tu apartamento, tienes que solicitar permiso a la junta y pues, tienes que tener una excusa. Los precios están regulados y aunque en los últimos meses han relajado la normativa, simplemente no es negocio. Alquilas tu apartamento porque necesitas mudarte de ciudad temporalmente y no quieres perderlo, lo colocas al precio de ley y ya, pero en ningún momento es sustituto de tu trabajo ni te servirá de sustento.

“Esta es una cena para concerlos mejor”

El año pasado cuando decidí mudarme con un amigo de la universidad de Uppsala a Estocolmo, conseguimos un apartamento en un tranquilo suburbio en el sureste de la ciudad. Nos enamoramos del apartamento y la dueña, keniana que llegó a Suecia porque su padre era un perseguido político, conectó con nosotros. Nuestra sorpresa fue que eramos los “frontrunners” pero había una pareja que también estaba en la competencia. La chica nos confesó que recibía decenas de correos y llamadas durante el día para ver el apartamento, y que ya había dejado de contestarlos. Para tomar su decisión final, nos invitó a una cena con comida africana, donde mi amigo y yo nos pusimos nuestra mejor pinta y llevamos el vino y postre. Según ella, quería alguien que supiera apreciar su hogar como ella lo ha hecho. Muy bonito todo, pero lo cierto es que se sentía como una entrevista de trabajo, o peor, un reality show. Hemos vivido un poco más de seis meses aquí.

“No puedo dejar de pasar esta oportunidad, me dijeron mis amigos”

Luego de la noticia que nuestra casera regresaba a Suecia y no podíamos extender el contrato inicial que teníamos, nos montamos en la búsqueda de apartamento. Reclutamos un tercer amigo que también estaba en las mismas y hemos conseguido un apartamento de apenas dos años de antigüedad en el suroeste de la ciudad. La verdad que el casero estaba muy emocionado con nosotros, también programador como nosotros tres, sentía que tenía que ayudarnos. ¿Cuál fue la sorpresa esta vez? Otro ofertante le sugirió darle una cantidad de dinero para asegurar la vivienda. Pero, como él estaba tan entusiasmado con nosotros, nos dijo pues que él no podía dejar de pasar esta oportunidad, si nosotros podíamos darle la misma cantidad de dinero, nosotros ganábamos. Ya las cajas están armadas, mañana nos mudamos.

La verdad es que no hemos sufrido como otras personas, gente que pasa semanas en sofás de amigos mientras consiguen algo semi permanente. Nos ha tocado fácil a pesar de la posible discriminación por no ser suecos, aunque ese es tema de otro post. Los suecos están orgullosos de su sistema y hay bastante resistencia a relajar la regulación. Lo cierto es que los precios se mantienen relativamente bajos al compararlos con Londres o París, pero para una ciudad que crece al paso de Estocolmo, este problema puede ser un verdadero caos en los próximos años. Tenemos un contrato de un año en el apartamento nuevo en Älvsjö, ya les contaré. Les prometo que en el próximo post, será de cosas positivas de Suecia.

Vi hörs! 😀

 

PD: Ignoremos que pasó tanto tiempo entre post y post y ahora verán esto lleno de vida. ¿OK?

¿Sudaca quién?

Cuando uno se pone empresas como este blog pareciera que el material para escribir llega como caído del cielo. Así pues esta semana he tenido un par de experiencias de ver las migraciones de otros pueblos con otros ojos.

Para los que no están claros, Suecia es parte de la Unión Europea desde 1995. Por ende, está en la zona de libre tránsito de bienes y personas. Una de las consecuencias de eso es el derecho a residir en otro país de la UE + Noruega + Suiza + Islandia. Por mucho tiempo, y en uno de esos ejercicios discriminatorios que los humanos amamos, la “escoria” europea, o los inmigrantes que nadie quiere, han sido los búlgaros y los rumanos. Básicamente por sus grandes poblaciones gitanas que tristemente ni nosotros les abrimos la puerta ni muchos de ellos hacen el esfuerzo de tocar. Pero la última debacle económica europea ha generado una migratoria del mediterráneo hacia el norte de Europa. Por ejemplo, el número de griegos residentes en Suecia se duplicó el último año. ¿Qué expectativas pueden tener españoles y griegos que buscan oportunidades en otras fronteras?

Mis derechos, tus derechos, nuestros derechos, los derechos de nadie

A mi me parece de pinguísima la UE. Me parece genial que en 2 años tenga que si un par de sellos en el pasaporte a pesar de haber pasado unas cuantas fronteras. La diversidad europea es priceless. Pero, ¿hasta qué punto un país puede hacerse cargo de los problemas de sus vecinos? Un compañero griego del máster envía un email a una lista masiva diciendo que él ha descubierto que puede aplicar a la ayuda económica de estudios que da el gobierno sueco. Una ayuda económica bastante generosa, que prometo tocaré en otro post. Mi reacción fue obviamente de incredulidad. ¿Cómo el gobierno sueco va a tener el dinero para darle préstamo a la cantidad enorme de estudiantes comunitarios que recibe? Pues seguí el link y obviamente en un caso de no leer, el griego no entendió que no era elegible. Le envio un correo diciéndole que mira… este… no. Y por supuesto, vino la respuesta: “Tiene que haber una manera, yo soy ciudadano europeo y tengo los mismos derechos”…

Una cosa es que seas residente de un país por largo tiempo y por eso adquieras derecho a recibir x beneficios, y otro es que tú llegues como perro por su casa y pretendas recibir beneficios que no son equivalentes en tu país de origen. Por ejemplo, para recibir salud gratuita en otro país europeo, tienes que tener una tarjeta de salud de tu país de origen. No es que el beneficio cayó del cielo. Tus impuestos lo pagaron y han sido transferidos por medio del acquis communautaire. A todas estas me he enterado que existen casos en las cortes europeas donde estudiantes están demandando a los estados por discriminación en base a la nacionalidad. Lo cierto es que la educación superior es un área de competencia nacional y no comunitaria, y aunque se han hecho muchos esfuerzos para facilitar la movilidad, con resultados mixtos, la financiación sigue viniendo de parte de los gobiernos. Hasta que no haya un acuerdo de como, digamos, “portar” las ayudas económicas de un país a otro, esto no será una realidad.

La obsesión con El Dorado

Pareciese que el mito de El Dorado, aquella ciudad mítica sudaméricana hecha totalmente de oro, ha quedado en la mente de muchos. Lo cierto es que mucha gente escucha que Suecia está muy bien o al menos mejor que el resto de Europa y creen que van a llegar y van a tener un apartamento, un trabajo, beneficios sociales y una pierna de jamón ibérico de bellota en la cocina. Todo viene debido a este trabajo periodístico de El Pais sobre los expatriados españoles. Dicen muchas verdades, pero muchas exageraciones. Pero sobretodo quejas de cosas que pues no tiene sentido quejarse. He aquí una lista de quejas típicas de inmigrantes que sólo hacen la vida más amarga y el proceso de adaptación más difícil:

  • La vida no gira alrededor de una arepa/tortilla/chorizo/cómida típica genérica: ciertamente uno de los placeres de la vida es comer pero no podemos vivir atados a la comida que teníamos en nuestro paraíso. ¿Mi recomendación? Toma los ingredientes locales, hazlos tuyos y combinalos con lo que sabes de tu cocina autóctona. Eso si, mantente lejos del surströmming.
  • Haz un esfuerzo en aprender el idioma: Suecia es el país con el mejor inglés como segundo lenguaje, razón de mucho peso para decidir venir acá. Sin embargo, el mercado laboral no está orientado en inglés. Si es cierto que la academia, las transnacionales y empresas de tecnología tienden a hablar inglés y contratar muchos extranjeros; no puedes esperar conseguir trabajo en el supermercado si no conoces el idioma local. Quitate esas barreras mentales de que es difícil y ponte a estudiar.
  • Deja de intentar cambiar a los que te rodean: probablemente los españoles y griegos son bastantes parecidos a nosotros y por eso puedo entender el choque cultural pero los suecos no te van a abrazar ni demostrar su cariño 24/7, no te saludarán en el ascensor y estarán a larga distancia tuya, especialmente cuando esperan el autobús. Pero no los hace mal educados, los hace distintos. Si esperas tolerancia de tus anfitriones, entiende que ellos esperan tolerancia de sus huéspedes.
  • Clima: quéjate todo lo que quieras, yo lo hago, es una porquería jajaja. Y no hay manera de cambiarlo. Esta es un área de cero control, así que analiza tu termostato y ve si estás dispuesto a sacrificar tus días en la Barceloneta/Choroní (me van a matar por esa comparación).

Muchos de los inmigrantes europeos se adaptan muy bien y no caen en ninguno de estos clichés. De hecho, en las entrevistas que hace El País, se denotan algunos casos muy positivos. Mi punto es que la gente tiene que poner un poquito de esfuerzo al emigrar, bastante lo saben los mismos españoles que fueron a Venezuela durante la guerra civil que se adaptaron muy bien y que fueron y aún son una fuerza de empleadores y de empleados importante. Y si hay algún español leyendo esto, y recuerda que alguna vez sintieron las ganas de decirle sudaca a algún peruanito con rasgos indígenas, piénsenlo dos veces, el inmigrante puedes ser tú.

Lycka till! 😉

Excusas para empezar dos años tarde

La verdad que como buen expatriado tenía ganas de comenzar un blog desde que llegué a Suecia. Sin embargo, en el camino he conseguido una cantidad infinita de excusas para no hacerlo. Con el peligro de que este post se convirtiese en uno muy muy largo, veamos:

No tengo tiempo: la inmemorial excusa más pajúa y vacía de todos los tiempos. En dos años de estudio donde realmente tenía bastante tiempo libre, no hice un carrizo. Ahora que realmente carezco de él, me senté en el tren, con mi celular a escribir y a desarrollar algún tipo de discapacidad en mis pulgares.

Irrelevancia: mis opiniones obviamente me importan sólo a mi y a un grupo reducido de personas que puedo contar con mi mano. De resto, mi experiencia, vivencia y opiniones, sobre todo de lo que se vive en este lado del mundo, iban a ser irrelevantes. Además que Suecia no ha estado en su lista de destinos de inmigración, ¿verdad? Capaz si hiciera una guía de supervivencia neoyorkina, que seguro existen millones, me despreocuparía del tema. Pero, realmente, si para la gente este blog es irrelevante, también me es irrelevante que les sea irrelevante. Es un buen ejercicio procrastinante y punto.

English, Español, Svenska: ¿A quién le quiero llegar? ¿Por qué? ¿En que idioma? Realmente no me lo he respondido, y no se extrañen que salga algún post en inglés en medio de algún ataque de frustración que quiera quemar. Ahora, jajaja ¿en sueco? Ain’t gonna happen soon.

Arrogancia, oh, dulce arrogancia: mi gran miedo es ser un pelo out of touch. Por allí en el mundo hay grupos de venezolanos bien extraños que viven en dos fantasías: o todo lo venezolano es perfecto (menos los políticos) o todo lo extranjero es perfecto (¡hasta los políticos!). Todo esto contado obviamente desde el: “yo soy la última coca-cola del desierto porque vivo en (inserte ciudad del disque primer mundo)”. Me da mucha pereza ser así y no quiero que nadie sienta que le restriego las bondades del primer mundo o que destruyo una cultura que me es ajena. Lo cierto es que emigrar es una decisión muy personal que cada quien vive en distintos procesos y por distintas razones. No me siento especial por ello, ni que fuese el primero en el mundo en hacerlo.

¿Y de qué voy a hablar? Pues he pasado por hasta recetas de cocina para estudiantes jajaja, hasta blogs netamente políticos. Pero como al final es mejor hacer lo que uno es bueno haciendo (y le encanta hacer): voy a hablar paja opinar. Si algo ha hecho Suecia en mi bien efectivamente es cambiar mi visión sobre muchas cosas. Pero cuando tienes un bagaje cultural latino todo se hace como gris y nada es blanco y negro. Entonces, ¿de que va esto? Perspectivas caribeñas sobre la vida escandinava, y perspectivas escandinavas a la vida latina. Desde los 59 °N, a -18420371373 °C.

Välkommen 🙂