¿Sudaca quién?

Cuando uno se pone empresas como este blog pareciera que el material para escribir llega como caído del cielo. Así pues esta semana he tenido un par de experiencias de ver las migraciones de otros pueblos con otros ojos.

Para los que no están claros, Suecia es parte de la Unión Europea desde 1995. Por ende, está en la zona de libre tránsito de bienes y personas. Una de las consecuencias de eso es el derecho a residir en otro país de la UE + Noruega + Suiza + Islandia. Por mucho tiempo, y en uno de esos ejercicios discriminatorios que los humanos amamos, la “escoria” europea, o los inmigrantes que nadie quiere, han sido los búlgaros y los rumanos. Básicamente por sus grandes poblaciones gitanas que tristemente ni nosotros les abrimos la puerta ni muchos de ellos hacen el esfuerzo de tocar. Pero la última debacle económica europea ha generado una migratoria del mediterráneo hacia el norte de Europa. Por ejemplo, el número de griegos residentes en Suecia se duplicó el último año. ¿Qué expectativas pueden tener españoles y griegos que buscan oportunidades en otras fronteras?

Mis derechos, tus derechos, nuestros derechos, los derechos de nadie

A mi me parece de pinguísima la UE. Me parece genial que en 2 años tenga que si un par de sellos en el pasaporte a pesar de haber pasado unas cuantas fronteras. La diversidad europea es priceless. Pero, ¿hasta qué punto un país puede hacerse cargo de los problemas de sus vecinos? Un compañero griego del máster envía un email a una lista masiva diciendo que él ha descubierto que puede aplicar a la ayuda económica de estudios que da el gobierno sueco. Una ayuda económica bastante generosa, que prometo tocaré en otro post. Mi reacción fue obviamente de incredulidad. ¿Cómo el gobierno sueco va a tener el dinero para darle préstamo a la cantidad enorme de estudiantes comunitarios que recibe? Pues seguí el link y obviamente en un caso de no leer, el griego no entendió que no era elegible. Le envio un correo diciéndole que mira… este… no. Y por supuesto, vino la respuesta: “Tiene que haber una manera, yo soy ciudadano europeo y tengo los mismos derechos”…

Una cosa es que seas residente de un país por largo tiempo y por eso adquieras derecho a recibir x beneficios, y otro es que tú llegues como perro por su casa y pretendas recibir beneficios que no son equivalentes en tu país de origen. Por ejemplo, para recibir salud gratuita en otro país europeo, tienes que tener una tarjeta de salud de tu país de origen. No es que el beneficio cayó del cielo. Tus impuestos lo pagaron y han sido transferidos por medio del acquis communautaire. A todas estas me he enterado que existen casos en las cortes europeas donde estudiantes están demandando a los estados por discriminación en base a la nacionalidad. Lo cierto es que la educación superior es un área de competencia nacional y no comunitaria, y aunque se han hecho muchos esfuerzos para facilitar la movilidad, con resultados mixtos, la financiación sigue viniendo de parte de los gobiernos. Hasta que no haya un acuerdo de como, digamos, “portar” las ayudas económicas de un país a otro, esto no será una realidad.

La obsesión con El Dorado

Pareciese que el mito de El Dorado, aquella ciudad mítica sudaméricana hecha totalmente de oro, ha quedado en la mente de muchos. Lo cierto es que mucha gente escucha que Suecia está muy bien o al menos mejor que el resto de Europa y creen que van a llegar y van a tener un apartamento, un trabajo, beneficios sociales y una pierna de jamón ibérico de bellota en la cocina. Todo viene debido a este trabajo periodístico de El Pais sobre los expatriados españoles. Dicen muchas verdades, pero muchas exageraciones. Pero sobretodo quejas de cosas que pues no tiene sentido quejarse. He aquí una lista de quejas típicas de inmigrantes que sólo hacen la vida más amarga y el proceso de adaptación más difícil:

  • La vida no gira alrededor de una arepa/tortilla/chorizo/cómida típica genérica: ciertamente uno de los placeres de la vida es comer pero no podemos vivir atados a la comida que teníamos en nuestro paraíso. ¿Mi recomendación? Toma los ingredientes locales, hazlos tuyos y combinalos con lo que sabes de tu cocina autóctona. Eso si, mantente lejos del surströmming.
  • Haz un esfuerzo en aprender el idioma: Suecia es el país con el mejor inglés como segundo lenguaje, razón de mucho peso para decidir venir acá. Sin embargo, el mercado laboral no está orientado en inglés. Si es cierto que la academia, las transnacionales y empresas de tecnología tienden a hablar inglés y contratar muchos extranjeros; no puedes esperar conseguir trabajo en el supermercado si no conoces el idioma local. Quitate esas barreras mentales de que es difícil y ponte a estudiar.
  • Deja de intentar cambiar a los que te rodean: probablemente los españoles y griegos son bastantes parecidos a nosotros y por eso puedo entender el choque cultural pero los suecos no te van a abrazar ni demostrar su cariño 24/7, no te saludarán en el ascensor y estarán a larga distancia tuya, especialmente cuando esperan el autobús. Pero no los hace mal educados, los hace distintos. Si esperas tolerancia de tus anfitriones, entiende que ellos esperan tolerancia de sus huéspedes.
  • Clima: quéjate todo lo que quieras, yo lo hago, es una porquería jajaja. Y no hay manera de cambiarlo. Esta es un área de cero control, así que analiza tu termostato y ve si estás dispuesto a sacrificar tus días en la Barceloneta/Choroní (me van a matar por esa comparación).

Muchos de los inmigrantes europeos se adaptan muy bien y no caen en ninguno de estos clichés. De hecho, en las entrevistas que hace El País, se denotan algunos casos muy positivos. Mi punto es que la gente tiene que poner un poquito de esfuerzo al emigrar, bastante lo saben los mismos españoles que fueron a Venezuela durante la guerra civil que se adaptaron muy bien y que fueron y aún son una fuerza de empleadores y de empleados importante. Y si hay algún español leyendo esto, y recuerda que alguna vez sintieron las ganas de decirle sudaca a algún peruanito con rasgos indígenas, piénsenlo dos veces, el inmigrante puedes ser tú.

Lycka till! 😉

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Excusas para empezar dos años tarde

La verdad que como buen expatriado tenía ganas de comenzar un blog desde que llegué a Suecia. Sin embargo, en el camino he conseguido una cantidad infinita de excusas para no hacerlo. Con el peligro de que este post se convirtiese en uno muy muy largo, veamos:

No tengo tiempo: la inmemorial excusa más pajúa y vacía de todos los tiempos. En dos años de estudio donde realmente tenía bastante tiempo libre, no hice un carrizo. Ahora que realmente carezco de él, me senté en el tren, con mi celular a escribir y a desarrollar algún tipo de discapacidad en mis pulgares.

Irrelevancia: mis opiniones obviamente me importan sólo a mi y a un grupo reducido de personas que puedo contar con mi mano. De resto, mi experiencia, vivencia y opiniones, sobre todo de lo que se vive en este lado del mundo, iban a ser irrelevantes. Además que Suecia no ha estado en su lista de destinos de inmigración, ¿verdad? Capaz si hiciera una guía de supervivencia neoyorkina, que seguro existen millones, me despreocuparía del tema. Pero, realmente, si para la gente este blog es irrelevante, también me es irrelevante que les sea irrelevante. Es un buen ejercicio procrastinante y punto.

English, Español, Svenska: ¿A quién le quiero llegar? ¿Por qué? ¿En que idioma? Realmente no me lo he respondido, y no se extrañen que salga algún post en inglés en medio de algún ataque de frustración que quiera quemar. Ahora, jajaja ¿en sueco? Ain’t gonna happen soon.

Arrogancia, oh, dulce arrogancia: mi gran miedo es ser un pelo out of touch. Por allí en el mundo hay grupos de venezolanos bien extraños que viven en dos fantasías: o todo lo venezolano es perfecto (menos los políticos) o todo lo extranjero es perfecto (¡hasta los políticos!). Todo esto contado obviamente desde el: “yo soy la última coca-cola del desierto porque vivo en (inserte ciudad del disque primer mundo)”. Me da mucha pereza ser así y no quiero que nadie sienta que le restriego las bondades del primer mundo o que destruyo una cultura que me es ajena. Lo cierto es que emigrar es una decisión muy personal que cada quien vive en distintos procesos y por distintas razones. No me siento especial por ello, ni que fuese el primero en el mundo en hacerlo.

¿Y de qué voy a hablar? Pues he pasado por hasta recetas de cocina para estudiantes jajaja, hasta blogs netamente políticos. Pero como al final es mejor hacer lo que uno es bueno haciendo (y le encanta hacer): voy a hablar paja opinar. Si algo ha hecho Suecia en mi bien efectivamente es cambiar mi visión sobre muchas cosas. Pero cuando tienes un bagaje cultural latino todo se hace como gris y nada es blanco y negro. Entonces, ¿de que va esto? Perspectivas caribeñas sobre la vida escandinava, y perspectivas escandinavas a la vida latina. Desde los 59 °N, a -18420371373 °C.

Välkommen 🙂